Los Académicos (en latín Academica) es un diálogo de Cicerón publicado en el 45 a. J.-C. que nos ha llegado en un estado muy fragmentario: un libro de los dos de la primera edición, fragmentos del primer libro para la segunda edición revisada, que tenía cuatro libros.

Puede considerarse la introducción natural a las obras filosóficas de Cicerón que siguen; allí se hizo portavoz de la Nueva Academia, una tradición filosófica escéptica derivada de la Academia de Platón e iniciada por Arcésilaus de Pitane.

La principal cuestión que aborda el libro es la del acceso al conocimiento, primer paso en el pensamiento griego para la conducta del ser humano: ¿se puede vivir apoyándose en certezas, o es imposible establecer, determinar su acción según las posibilidades?. Cicerón presenta las diversas posiciones que ocuparon los sucesores de Platón, incluidas las de Arcesilao de Pitane, Carneades, Filón de Larisa y Antíoco de Ascalón. Sin embargo, Cicerón se niega a alinearse con la doctrina de una determinada escuela: como la verdad absoluta está fuera de su alcance, como cada tesis tiene su parte de probabilidad, mayor o menor, su método es ponerlas frente a frente, oponerlas o hacer que se apoyen mutuamente.

En De divinatione, las resume como una presentación de la filosofía que le parece menos arrogante. En su Tratado de los deberes, le declara a su hijo que sigue lo que parece probable, rechaza lo que parece improbable y evita las certezas afirmadas con arrogancia por ciertos filósofos.

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