En el sentido más amplio, la autoridad es la reputación que se le atribuye a una institución o persona y que puede hacer que otras personas la sigan en sus pensamientos y acciones. Surge (por acuerdos o relaciones de poder) en procesos sociales (docente / alumno, superior / empleado) o por experiencias previas de carisma (según Max Weber basadas en fuentes características de carismatización, como la fuerza, la competencia, la tradición o la revelación). El término tiene sus raíces en el derecho romano (auctoritas). Una persona reconocida en un campo especializado también se denomina autoridad (entonces hablamos de autoridad personal). Las enseñanzas de tales autoridades, idealmente antiguas ("antiguas") y conocidas, fueron fundamentales[1] para el pensamiento medieval[2][3] basado en principios jerárquicos, patriarcales y de autoridad personal.[4]

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  1. Arne Holtorf, Kurt Gärtner: 'Autoridades' (rimadas). En: Author's Lexicon. 2ª Edición. Volumen 1, Col.557-560, aquí: Col.559.
  2. Gundolf Keil: Ipokras. Legitimación autorizada personal en la medicina medieval. En: Peter Wunderli (Ed.): Origen y origen. Formas históricas y míticas de legitimación. Archivos del Coloquio Gerda Henkel, organizado por el Instituto de Investigaciones de la Edad Media y el Renacimiento de la […] Universidad de Düsseldorf, 13 al 15 de octubre de 1991. Jan Thorbecke, Sigmaringen 1994, págs. 157-177.
  3. Sobre supuestas autoridades cf. también Joachim Telle: experimentados autores de recetas. En: Médico mensual. Volumen 23, 1969, págs. 117-121.
  4. Axel W. Bauer: Terapéutica, métodos de terapia. En: Werner E. Gerabek, Bernhard D. Haage, Gundolf Keil, Wolfgang Wegner (eds.): Encyclopaedia Medizingeschichte. De Gruyter, Berlín / Nueva York 2005, ISBN 3-11-015714-4, págs. 1388-1393; hier: S. 1388 f. (Equiparando auctoritas y antiquitas).