La creación del cuerpo adolescente

From Sophivorus

El nacimiento del cuerpo en los albores de lo originario

La constitución del cuerpo como integración psicosomática, como cuerpo psíquico/erógeno, que denominaremos "corpsi". El cuerpo en sus inicios es un soma. Y lo seguiría siendo de no mediar su encuentro con el Otro, de no ser tocado. Por ese encuentro, donde era el soma, un cuerpo ha de advenir.

El viviente advendrá la condición de infante a partir de ese encuentro humanizante que configura lo que Laplanche denomina "situación antropológica fundamental", caracterizada por una asimetría madre-hijo que deviene estructurante.

El infans recibe el lenguaje del Otro materno, quien con sus sonidos, olores, imágenes y texturas corporales, su voz, etc. va trazando en ese cuerpo naciente una geografía erógena y activando libidinalmente el cuerpo. La pulsión es convocada por la sexualidad ICC de la madre. Bleichmar sostiene que la madre sexualiza y da indicio al proceso de sexuación del infans.

En este tiempo fundante que situaremos como los albores de lo originario, el cuerpo psíquico, equivalente de cuerpo erógeno, se va constituyendo en el doble encuentro originante con el propio cuerpo y los procesos psicosomáticos maternos. Las representaciones de lo originario van a materializarse por medio de pictogramas, que van a inscribir la zona con el objeto complementario, ambos fusionados, unidos. Por eso el infans va constituyendo su boca fusionada con el pecho.

El cuerpo al inicio es vivenciado por el infans como fragmentado y descuartizado. La representación narcisista unificada del cuerpo del Yo se construye en un movimiento anticipatorio a partir de la identificación a la imagen especular del otro en el estadio del espejo. La estabilidad de la constitución imaginaria del cuerpo estará dada por una sutura simbólica, que proviene de la mirada y asentimiento del otro. En esa operación estructurante devienen las identificaciones originantes del yo ideal (identificación imaginaria) y del ideal del yo (identificación simbólica). No se trata aquí de la construcción del cuerpo erógeno, ya iniciada, sino de un nuevo acto psíquico: la estructuración narcisista que funda la imagen cohesionada del cuerpo y del yo como instancia corpórea.

La creación adolescente de cuerpo genital

Con la llegada de la pubertad, el cuerpo infantil se transforma abruptamente. El cuerpo erógeno se genitaliza. El cuerpo, otrora infantil y familiar, se transforma en un extraño heterogéneo para la psique. El resultado de esta mutación es un cuerpo-soma de bordes sinuosos y cambiantes, un territorio a explorar, que impone un trabajo de familiarización.

El espejo, en tanto función del Otro, permitirá una nueva asunción del yo en el orden imaginario de las transformaciones operadas en lo real del cuerpo. Entrelazar ese real corporal con las dimensiones imaginaria y simbólica permitirá la asunción de una imagen del cuerpo unificada y estable. El espejo, inicialmente corporizado por la mirada significante materna, es ampliado luego por el juego de miradas familiares con su función narcisisante y estructurante.

Llegada la pubertad, el grupo familiar debe ceder su supremacía y dar lugar a la creación de otros grupos y otros espejos.

La función del espejo generacional adquiere entonces una importancia decisiva. Este apuntala al adolescente en su proceso de desasimiento y des-identificación de lo familiar, infantil y favorece la creación de ideales y modelos identificatorios de relevo.

Estos encuentros significantes con los otros tienen también la función de posibilitar el trazado de un circuito pulsional intersubjetivo, cuyo recorrido excede el propio cuerpo y el cuerpo familiar. Este circuito facilita la operación de des-investir genitalmente el cuerpo incestuoso parental para poder desasirse de él, enlazando la pulsión a ese circuito que favorece la socialización adolescente del excedente sensual puberal que inunda el psiquismo.

El cuerpo propio genital, se ira creando en la adolescencia mediante las inscripciones e identificaciones resultantes de los encuentros con el otro cuerpo y con el cuerpo genital de los otros, en una dialéctica constitutiva del si mismo y la alteridad.

El nuevo cuerpo como resultante de encuentros y escrituras múltiples

La apropiación del cuerpo se da a partir del encuentro con nuevos cuerpos, también en proceso de escritura de lo propio en el otro y por el otro; dado que lo propio no es sin la otredad.

La vestimenta adolescente con sus marcas significantes generacionales tiene una dimensión de envoltura corporal. El adolescente utiliza ropas viejas y gastadas, zapatillas sucias y olorosas que representarían partes de su antiguo cuerpo niño yaciente en el cuerpo adolescente.

El acopio de ropas en descomposición que caerán cuando finalice el proceso de creación del nuevo cuerpo, podría ser el equivalente del acto de retener y de figurar el duelo por las partes del cuerpo infantil perdido.

Lenguajes y escrituras del cuerpo

Durante el entretiempo de la sexuación, el arduo trabajo de creación/apropiación del cuerpo se expresa de diversos modos:

  • Conversiones: Las transformaciones corporales propias de la adolescencia
  • Somatizaciones:
  1. Con la llegada de la pubertad el cuerpo de la niñez se transforma parcialmente en un nuevo soma,
  2. El cuerpo es sede de trastornos corporales transitorios propios del crecimiento y que demandan un trabajo psíquico de inscripción durante la adolescencia que denominamos "in-corporación".
  3. Desencadenamiento de graves trastornos corporales que dan cuenta de un proceso patológico.

El soma es el lugar de nacimiento y enraizamiento de lo psíquico, que al representar el encuentro con el otro matero se engendra a si mismo y lo engendra como cuerpo erógeno, en un proceso de filiación mutua mediado por lo simbólico. El cuerpo es erógeno, es el cuerpo hecho de palabras y cuerpo de la palabra; palabras que portan transmisiones provenientes de las generaciones precedentes. El soma es en cambio, sustancia sin representación y a-histórica, no lleva aun la marca de sucesivas filiaciones simbólicas. El cuerpo es la inscripción de lo nuevo en continuidad con lo ya inscripto y resignificado. Es la incorporación de la historia libidinal del sujeto y su genealogía.

Creación del "cuerpo propio", alteraciones y alteridad

Cuando fracasan los procesos puberales y adolescentes se producen importantes alteraciones; el cuerpo genital o sectores del mismo son rechazados y mudan definitivamente a la condición de cuerpo extraño, de soma compuesto por agujeros y órganos indescifrables para el sujeto que lo remiten a la dimensión fallida de una castración que retorna. Entonces lo familiar se torna siniestro.

La estrategia del sujeto adolescente frente a estas perturbaciones se verificará en intentos de atacar, suprimir o controlar el cuerpo vivido como perseguidor, mediante ciertas mutilaciones, accidentes, conductas anoréxicas, y finalmente la tragedia del suicidio, como intento extremo de desembarazarse del objeto incorporado (soma) que anida, sin representación metabolizante, como una bestia informe cuya alteridad es inasimilable, en el interior exterior de la psique.

Asumir la alteridad implica una posición ética ante el otro. Convivir como otro con el otro equivale a convivir con el "propio cuerpo" como alteridad y convivir con la alteridad de los otros cuerpos. Hacer propio el cuerpo no significa avasallar su alteridad, ni borrar su resto de amenidad. El cuerpo propio no nos exime de responsabilidades, cuidas, consideraciones, de encuentros y placeres compartidos, de rechazos mutuos, etc. Definitivamente el cuerpo propio es la narración escrita en la carne de los múltiples encuentros con los otros.