Sobre la pulsión en la pubertad

From Sophivorus

Propiedades de la pulsión sexual:

  • Faltaría en la infancia
  • Advendría en la época de la pubertad siendo su meta la unión sexual (genital) o por lo menos las acciones que tiendan hacia ello.

Objeto sexual y meta sexual son los conceptos que le permiten a Freud hablar sobre las perversiones y la sexualidad infantil, para dar cuenta del trayecto de la pulsión sexual hasta la pubertad. La disposición a las perversiones es la disposición originaria y universal de la pulsión sexual en los seres humanos. Así Freud se sitúa en la niñez intentando descubrir esa disposición originaria y ahí ya destaca la emergencia de aquello que circunscribe la orientación de la pulsión sexual. Los llama diques morales de la pulsión: la vergüenza, el asco, la compasión y las construcciones sociales de la moral.

Señala un destiempo en términos de la sexualidad infantil, la práctica sexual no se desarrolla al ritmo de sus otras funciones, se discontinúa con la latencia donde la excitación sexual no se suprime, sino que se emplea para otros fines diferentes de los sexuales.

Siguiendo con la infancia, es preciso señalar a una única meta donde las excitaciones influyen de diversas fuentes y persiguen por separado su meta (la ganancia de placer) que en la niñez la pulsión no está centrada y al principio carece de objeto (o por decirlo de otro modo, el objeto está/es el propio cuerpo) o sea, es autoerótica. Ya en la infancia comienza a hacerse notable los genitales como zona erógena. El temprano florecimiento de la vida sexual infantil hace madurar también una elección de objeto y veremos que este hecho no es sin consecuencias, ya que la fase que se le asocia y le corresponde ha de apreciarse como importante precursora de la organización sexual definitiva.

Transformaciones que experimenta la sexualidad infantil con la emergencia de la pubertad: la subordinación de todas las fuentes originarias de la excitación sexual a la zona genital y el hallazgo de objeto. La subordinación se consuma por los actos sexuales autónomos resultantes de la conjugación de excitación y placer, así pasan a ser actos preparatorios para la nueva meta sexual, que él señala es el vaciamiento de los productos genésicos (eyaculación). El logro de esta meta pone fin a la excitación sexual. Volviendo a la elección de objeto, es guiada por los indicios infantiles renovados en la pubertad. Diferencias entre placer previo y placer final: el placer previo es lo mismo que ya podía ofrecer, aunque en escala reducida, la pulsión sexual infantil. El placer final es plenamente el placer de satisfacción de la actividad sexual genital.

La subordinación de todas las fuentes al primado de la zona genital, y el hallazgo de objeto, sumado a esto a la maduración de sus órganos sexuales, los genitales, nos permiten pensar en una nueva función que aparece en el púber: la aptitud para la reproducción. La pulsión se pone al servicio de la reproducción, se torna altruista. Una adquisición simbólica: el ejercicio de las funciones materna y paterna.