Teoría del conocimiento

From Sophivorus

Descripción de los problemas fundamentales del conocimiento.

Introducción

Epistemología: estudio de los problemas filosóficos complejos que surgen de la reflexión sobre la naturaleza de nuestro conocimiento.

"Casi todos ellos fueron discutidos por los antiguos griegos, y aún hoy existe escaso acuerdo en cómo deben resolverse o (….) disolverse.": resolverse, dentro de un sistema de conocimiento; disolverse, a lo mejor, cuando definimos más precisamente el lenguaje, lo que parecía un problema filosófico resulta ser un pseudo problema.

Cuestiones principales de la teoría del conocimiento:

Distinción entre conocimiento y opinión verdadera: ¿qué le agrega el primero a la segunda? Si un hombre tiene una conjetura acertada por azar en realidad no sabe. (Es el problema de la justificación) Uno puede decir que se requiere evidencia, pero ¿qué es tener evidencia (definición) y cómo hemos de decidir en algún caso concreto si tenemos o no evidencia (criterio de aplicación)?

"Parece que nuestra evidencia para algunas cosas consiste en el hecho de que tenemos evidencia para otras (…)." (método demostrativo aristotélico). Pero si yo sostengo un enunciado a partir de otros enunciados y éstos a su vez a partir de otros (y tengo todos justificados), tengo un regreso al infinito o un círculo vicioso. "Llegaremos tarde o temprano a un punto de parada, un punto que no tenga ya que fundar porque es autoevidente (axiomas de Aristóteles): fundacionismo. No hay justificación ulterior para algo del orden de la creencia o de la impresión sensible básica, son puntos de parada.

Inmediatamente evidente: lo acepto por sí mismo, no en virtud de otros enunciados.

Mediatamente evidente: lo acepto porque acepto otros enunciados relacionados; tengo que aceptar todas las consecuencias lógicas de todos los enunciados que acepto.

Por tanto, la totalidad de lo que conocemos en algún momento dado es una especie de estructura que tiene su fundamento en lo que resulta ser inmediatamente evidente en ese momento. Pero tenemos que poder explicar cómo es que el fundamento sirve para sostener el resto de la estructura: principios, reglas o criterios de justificación. El apoyo que el fundamento da no parece ser ni inductivo ni deductivo. No es una cuestión lógica sino epistemológica: "(…) puede ser que (…) también haya reglas de evidencia básicas.", reglas que me dicen cuándo un conocimiento está suficientemente fundado.

¿Cuál es el alcance de nuestro conocimiento? ¿Cómo decidimos si de hecho conocemos en algún caso concreto (criterios)? Si no tenemos respuesta para una de estas preguntas, tampoco la tenemos para la otra.

"Algunos filósofos creen que cualquier teoría satisfactoria del conocimiento debe adecuarse al hecho de que algunas verdades de razón (lógicas, matemáticas, analíticas) figuren entre la cosas que conocemos. Pero otros filósofos formulan criterios que son tales, que las ‘verdades de razón’, tal como tradicionalmente se las concibe, no figuran entre las cosas que conocemos.

Problema de la verdad: si todo lo que sostengo acerca de la verdad es que afirmar la verdad de una oración es exactamente afirmar la oración misma, ¿en qué consiste decir que en mi sistema de creencias hay una oración que es verdadera, si no sé cuál es? Además surgen paradojas.

¿Cuál es la relación entre las condiciones de verdad y los criterios de evidencia? Algo puede ser verdadero pero por razones diferentes de aquellas en las que baso mi evidencia. Puede ocurrir que yo tenga una muy buena justificación para algo y que, sin embargo, ese algo dependa de otra cosa, o que sea falso.

Capítulo 1

Términos de valoración epistemológica: cuál es el grado de justificación que un enunciado le da a otro. Puedo hacer una escala de enunciados, desde los que están más garantizados a los que menos lo están.

La teoría del conocimiento tiene como tema principal la justificación del creer. El creer es un acto de conciencia, es una actitud proposicional (nomenclatura russelliana): creo algo, creo una proposición. Es un modo en que mi conciencia se vincula con una proposición. Teísta, ateo y agnóstico: el primero y el segundo creen (uno que sí, el otro que no), pero el tercero no incorpora ninguna creencia. "Lo que uno cree es siempre una proposición." (a veces se utiliza también la expresión ‘estado de cosas’). Luego, las proposiciones son la clase de cosas que pueden creerse. A veces va a ser conveniente sustituir la palabra ‘creer’ por ‘aceptar’: incorporar a mi sistema de creencias. Y abstenerse, como no hacerlo.

Nuestro sistema de creencias nunca es un sistema completo (respecto de la negación). Las creencias se incorporan a un sistema previo, en función de las creencias que se encuentran en él. Dentro de dicho sistema hay aspectos más centrales, idiosincrásicos, que tienen que ver con nuestra identidad. El conocimiento tiene un carácter biográfico.

Con la palabra aceptar, se centra en el aspecto de la creencia como una actitud proposicional y no como una acción que pueda ser analizada como una actitud psicológica o algo por el estilo. Está tratando de darle precisión al lenguaje.

"En lo que a la creencia se refiere, hay tres actitudes básicas que uno puede adoptar con respecto a una proposición (…)." p (actitudes proposicionales): aceptar p, aceptar no p, o abstenerse.

Capítulo 2. Lo inmediatamente evidente

Wittgenstein: saber alude a poder demostrar (justificar) la verdad; las razones que se dan tienen que ser más seguras que la creencia original. Está diferenciando entre creencia verdadera y saber.

Lewis: la generalización (definición general) debe revelar un criterio que puede deducirse sólo si previamente se tiene alguna idea intuitiva de él.

Falacia naturalista: no puede sacarse algo prescriptito de una mera descripción; primero tengo que tener la experiencia clasificada de alguna manera que tiene que ver con una valoración. La generalización es una especie de abstracción de los modos en que hemos aplicado en la vida cotidiana esa valoración.

1. Preguntas socráticas

"Al examinar la teoría de la evidencia desde un punto de vista filosófico o socrático, hacemos tres presuposiciones generales":

Que hay algo que conocemos; y que eso que conocemos es más o menos aquello que, después de reconsiderarlo, pensamos que conocemos.

Que la cosas que conocemos nos están justificadas de modo tal que podemos conocer en cada caso nuestras razones o evidencias para pensar que conocemos (Wittgenstein). Una cosa es que haya fundamento y otra es que yo tenga un fundamento para la creencia.

Que si tenemos de este modo fundamentos de las cosas que pensamos que conocemos, hay principios generales válidos de la evidencia, que establecen condiciones generales conforme a las cuales podemos decir que tenemos fundamentos de lo que creemos. Y, de acuerdo con Lewis, lo que queremos es descubrir cuáles son estos principios generales.

Nominalismo de paradigmas: tengo casos claros de aplicación y no aplicación de una propiedad (de acuerdo con un paradigma), a partir de los cuales puedo formular, abstrayendo, un conjunto de condiciones que conformarán un criterio general para la aplicación de dicha propiedad. Esto es lo que quiere hacer Chisholm con las reglas de evidencia:

Consideremos cosas que estemos dispuestos a llamar "evidentes" e intentemos responder a "¿qué justificación tienes para considerar que esto es evidente?" "(…) estamos asumiendo que la verdad que buscamos está "ya implícita en la mente que la busca y únicamente precisa extraerse y formularse mediante una clara reflexión." (Lewis)". Estas preguntas no han de considerarse como expresando dudas o escepticismo. Son propuestas únicamente con el fin de obtener información. "Nuestras preguntas son socráticas y, por consiguiente, no son en modo alguno del tipo que uno ordinariamente hace.".

Las preguntas son metódicas, no reales; como el escepticismo en Descartes, Russell y Husserl. Es una pregunta, no porque no se sabe y se quiere obtener nueva información, sino para que se elucide y explicite el modo en que se está utilizando ese saber, sus presupuestos, algo de lo cual implícitamente ya se dispone.

2. ¿Un punto de parada?

En muchos casos la respuesta a nuestra pregunta será: en virtud de este otro enunciado. Tal respuesta presupone un principio epistemológico, una regla de evidencia, que afirma que si tengo evidencia de este otro enunciado tengo evidencia del primero. Esta regla de evidencia no forma parte de la respuesta a nuestra pregunta socrática; nos revela que una cosa sirve para hacer evidente otra cosa. La respuesta que se ha dado a la pregunta socrática traslada el peso de la justificación al "este otro enunciado". Puedo proceder de un modo análogo, pero ¿hasta cuándo? Ad infinitum o entrando en un círculo vicioso. Pero estas cosas poco razonables no son necesarias, nuestras preguntas socráticas nos conducen a un punto de parada adecuado: las cosas que son aprehendidas por sí mismas, ésas son autoevidentes. ¿Cuáles son? Diremos que aquellas respecto de las cuales, al hacerles nuestra pregunta socrática, pueda responderse: lo que me justifica a pensar que p es simplemente el hecho de que p.

3. Un punto de parada impropio

Esos enunciados que describen nuestra "experiencia", o formulan nuestras "observaciones" o "percepciones", no satisfacen los criterios que acabamos de exponer. (Sr. García) Cada una de estas proposiciones justificarían por referencia otras proposiciones más.

4. Estados que se presentan por sí mismos

Cita de Leibniz: "Nuestro conocimiento inmediato de nuestra propia existencia y de nuestros propios pensamientos nos proporciona las primeras verdades a posteriori (…). No son susceptibles de ser demostradas (…) porque no hay mediación entre el entendimiento y sus objetos (…).". El pensar  y el creer nos ofrecen casos paradigmáticos de lo inmediatamente evidente. Son actitudes proposicionales: pienso que…, creo que…. , actitudes de la conciencia dirigidas a un contenido. Reconocemos las proposiciones inmediatamente evidentes como aquellas que admiten como justificación la mera reiteración de la proposición. Siguiendo a Meinong, diremos que si hay algo que es inmediatamente evidente a un hombre es porque hay algún estado de cosas que le es "autopresente".

5. La naturaleza de lo autopresente

h le es autopresente a S en t =def h acaece (es verdadera) en t; y necesariamente, si h acaece (es verdadera) en t, entonces h le es evidente a S en t. (según se crea que lo autopresente es un estado de cosas (hecho) o una proposición)

En el caso de los hechos, coinciden existencia y evidencia. En el de las proposiciones, verdad y evidencia.

Lo que se sigue lógicamente de lo que es autopresente no precisa ser ello mismo autopresente: las siguientes proposiciones se siguen de algo autopresente pero pueden ser verdaderas aún cuando yo no exista o esté dormido: "2+2=4", "me parece tener dolor de cabeza o todos los cuervos son negros", "existo". Está diferenciando cuestiones lógicas de epistemológicas.

Las negaciones de las proposiciones autopresentes no lo son porque pueden ser verdaderas al tiempo que nadie exista.

"No me parece ver ningún perro" no es autopresente porque puede ser verdadera aunque yo no tuviese el concepto de perro y, por consiguiente, no comprendiese la proposición. En tal caso, no me resultaría evidente. Entonces, puede ser inmediatamente evidente en algunos casos, pero nunca autopresente porque no se cumple el condicional.

6. Una definición de lo inmediatamente evidente

"El concepto de lo inmediatamente evidente es bastante más amplio que el de lo autopresente. (…) Si nos adherimos a la tradición de Descartes y Leibniz, desearemos decir que, si "pienso" expresa lo que es inmediatamente evidente a S, entonces asimismo, también, lo expresa "hay alguien que piensa". Pero la última no es autopresente.

h es inmediatamente evidente a S =def h es lógicamente contingente; y hay una e tal que (i) e es autopresente a S y (ii) necesariamente, quienquiera que acepta e acepta h.

De acuerdo con esta definición, toda proporción autopresente es autoevidente. Respecto de las proposiciones negativas, ¿de qué proposición autopresente puedo deducir "en este momento no me parece ver ningún perro"? De: "Estoy considerando la proposición de que me parece ver un perro, y no me parece ver ningún perro": la aprehensión negativa es más compleja que la aprehensión positiva.

7. Una descripción alternativa

"Uno puede objetar: "Seguramente, no tiene sentido hablar de evidencia con respecto a la clase de casos que tu describes (…)".". Sin embargo, pueden funcionar como evidencia: mi evidencia de que tú y yo pensamos lo mismo con respecto a la mortalidad de Sócrates no se basa exclusivamente en la evidencia que tengo sobre tus creencias acerca de Sócrates sino también en el hecho de que yo creo que Sócrates es mortal. Paradójicamente podemos decir que una proposición es inmediatamente evidente para un hombre si: (i) no tiene sentido decir que él sabe que la proposición es verdadera, y (ii) para él la proposición es evidencia de alguna otra cosa.

Primera caracterización: "constituye su propia evidencia, primer motor que se mueve a sí mismo". Segunda caracterización: "evidencia pero no evidente", "primer motor inmóvil".

8. Una objeción escéptica

El escéptico pregunta: "Pero ¿cómo sabes tú que parecer tener dolor de cabeza es autopresente?" Una estratagema posible que agradaría al escéptico sería buscar un rasgo adicional de los estados autopresentes. En tal caso, el escéptico volvería a preguntar cómo sabemos que son rasgos de la autopresencia. La única respuesta posible a esta pregunta es: "sé que parecer tener dolor de cabeza es autopresente".

9. Parecer [seeming] y aparecer [appearing]

Tiene usos diferentes en contextos diferentes:

Podría simplemente usarse para relatar la creencia de uno.

Puede usarse no sólo para relatar una creencia sino también para facilitar al hablante una salida en caso de que el enunciado resultara falso.

Cuando se usa de un modo "fenomenológico" descriptivo puede usarse para describir un cierto estado de cosas que no es el de una creencia: "esto se aparece amarillo pero sé que es blanco".

Algunos usos de "aparecer" y "parecer", cuando el verbo se pone en sentido fenomenológico descriptivo, son autopresentes y el enunciado expresa lo que es inmediatamente evidente.

En realidad, en "esa cosa me aparece roja", debemos suprimir la referencia a la cosa, pero es muy difícil de realizar ya que nuestro lenguaje no se desarrolló con ningún propósito filosófico semejante. "Aparecer" precisa un sujeto gramatical. No obstante, podemos eliminar la referencia a la cosa transformando nuestras oraciones en oraciones-de-aparecer: "se me aparece rojo".

10. Algunas interpretaciones erróneas

Los enunciados-de-aparecer no envuelven necesariamente ninguna comparación con objetos previamente experimentados y, por tanto, lo que ellos expresan sí es inmediatamente evidente.

Capítulo 4. Lo mediatamente evidente

1. La justificación de lo mediatamente evidente

Las verdades mediatamente evidentes son aquellas "verdades de hecho" (objetos externos, personas, pasado) que se conocen pero no son inmediatamente evidentes. Estas proposiciones se justifican de tres modos diferentes:

Mediante ciertas relaciones que mantienen con lo que es inmediatamente evidente. (fundacionismo)

Mediante ciertas relaciones que mantienen unas con otras. (coherentismo o teoría de la coherencia)

Por su propia naturaleza, independientemente de las relaciones que mantienen con cualquier otra cosa.

Para tener una buena justificación basada en una fuente fidedigna tengo que tener primero un buen fundamento para pensar que es fidedigna.

¿Hay ciertos principios epistemológicos o reglas de evidencia que, al aplicarse a lo que es inmediatamente evidente, produjeran todo lo que es mediatamente evidente?

2. Más allá de los principios de la lógica

Las únicas consecuencias deductivas significativas que pueden extraerse de premisas inmediatamente evidentes mediante un razonamiento deductivo son otros enunciados acerca de pensamientos y apariciones. Tampoco colaborará la inducción: hay dos tipos de argumentos inductivos, los enumerativos y los inversos. En los primeros, o bien tanto premisas como conclusión son ambas inmediatamente evidentes, o bien mediatamente evidentes. En los segundos (especie de  falacia de la afirmación del consecuente), sus premisas son también mediatamente evidentes, sólo estoy trasladando el problema a ellas, no solucionándolo.

Debemos encontrar principios de evidencia distintos a los de la lógica, que permitan fundamentar lo mediatamente evidente en lo inmediatamente evidente.

3. La teoría de Carneades

Carneades de Cirene, 213-129 a. C., dirigente de la Academia Platónica y el más importante de los "escépticos académicos". Su teoría envuelve tres tesis sobre la "evidencia de los sentidos":

Si un hombre tiene una percepción de que algo posee una propiedad F entonces la proposición de que hay algo que tiene la propiedad F resulta aceptable para él.

La experiencia no proporciona nunca ninguna seguridad acerca de las percepciones: no puede decirse "si un hombre percibe un gato negro…"; porque puede no ser un gato y, por tanto, no es cierto que el hombre perciba un gato.

Ahora Carneades pasa a distinguir una subclase de las proposiciones aceptables: Algunas de nuestras percepciones concuerdan y se refuerzan mutuamente, son "no contradictorias y concordantes"; cada una de ellas da fe del mismo hecho y ninguna de ellas arroja dudas sobre ninguna de las otras. Las proposiciones confirmadas que están es esta relación de concordancia son más razonables que aquellas que no lo están.

Reformulación: considérese una clase de proposiciones, cada una de las cuales tiene alguna presunción a su favor para S. Si además cada miembro de la clase es tal que la conjunción de todos los demás tiende a confirmarlo, entonces todos los miembros de esta clase son aceptables para S.

Defecto: Carneades apela aquí a cierta información independiente para determinar si los miembros de una clase de percepciones concuerdan.

De esta clase de percepciones "no contradictorias y concordantes" Carneades distingue nuevamente una subclase: la de esas percepciones que tienen la virtud adicional de ser "rigurosamente examinadas y comprobadas". Las proposiciones concordantes que superan semejante examen son más razonables que aquellas que no la superan.

Carneades no afirma que ninguna proposición es evidente porque los criterios que él expone, dice, no nos ofrecen ninguna garantía de verdad. Carneades es un escéptico. Pero su procedimiento está bueno.

4. La confirmación

Es una relación epistemológica que nos dice que el conocimiento de una proposición nos daría alguna razón para aceptar otra.

e tiende a confirmar h =def necesariamente, para todo S, si e le es evidente a S y, si todo lo que le es evidente a S está implicado por e, entonces h tiene alguna presunción a su favor para S.

i frustra la confirmación que e tiende a proporcionar a h =def (i) e tiende a confirmar h, y (ii) la conjunción de e con i no tiende  confirmar h.

5. Percepción y "autopresentación"

A) Primer principio epistemológico de evidencia: el que S sea F es tal que, si ello ocurre, entonces es autopresente a S que él es F (donde F es cualquier predicado de un estado autopresente: pensar, aparecer, creer). A diferencia de Carneades, admitimos el carácter autoevidente de los estados autopresentes de S.

Ahora distinguiremos dos clases de percepción: la que nos presenta lo que es razonable, y la que nos presenta lo que es evidente. Tenemos el problema del lenguaje de Carneades. Si decimos "él percibe que allí hay un gato" entonces allí hay un gato. Luego, utilizaremos giros como "él piensa que percibe que un gato está allí" (este "piensa", que también puede ser un "cree" debe ser entendido como una experiencia espontánea, no reflexiva). ¿Qué pasa si el piensa que percibe que un gato está allí pero sabe que no lo está (tomó drogas)? Entonces:

S cree, sin motivo de dudas, que p =def (i) S cree que p, y (ii) ninguna conjunción de proposiciones que resulten aceptables para S tiende a confirmar la negación de p.

B) Segundo principio epistemológico de evidencia: si S cree, sin motivo de duda, que está percibiendo que algo es F, entonces está fuera de toda duda razonable para S que él percibe que algo es F.

Esto no significa que antes de poder decidir si una proposición perceptual es razonable debemos averiguar que otra proposición es evidente sino que debemos averiguar que otras determinadas proposiciones no son epistemológicamente aceptables.

B ofrece sólo una condición suficiente, tiene la finalidad de decir que creer que uno percibe es una fuente de creencia razonable.

Hemos asignado a nuestras percepciones un status superior que el que les asigna Carneades: decimos que son razonables, no meramente aceptables. Creerlas es más razonable que abstenerse de ellas. Sin embargo, al igual que para Carneades, del hecho de que S crea que percibe que algo es F no se seguirá que hay algo que es F.

6. La percepción y lo evidente

C) Tercer principio epistemológico de evidencia: si S cree, sin motivo de duda, que está percibiendo que algo es F, entonces es evidente para S que él percibe que algo es F (donde F es cualquier predicado que connote una característica sensible). Aquí S está seguro, no de que se aparece algo que es F sino de que hay algo rojo que está percibiendo.

7. La memoria

La laguna de la explicación de Carneades, dada por aquellas explicaciones independientes que deben entrar en juego puede completarse por referencia a la memoria. La palabra "memoria" plantea la misma dificultad que "percepción": si decimos "recuerdo que fui al parque" entonces fui al parque. Como puedo tener una memoria falaz, para evitar el pasaje usaremos "pienso que recuerdo que fui al parque". Como percepción y recuerdo pueden ser falaces, juntos son un doble riesgo. Luego, hemos de asignar un grado menor de evidencia a los dictámenes de la memoria: cambiamos "evidente" por "razonable" y "razonable" por "aceptable":

D) Cuarto principio epistemológico de evidencia: si S cree, sin motivo de duda, que recuerda que percibió que algo era F, entonces la proposición de que él recuerda que percibió que algo era F es una proposición que le resulta aceptable.

Podemos decir que si "recuerdo que percibí que algo era F" es una proposición aceptable para S entonces también lo es la proposición de que él percibía que algo era F, así como la de que algo era F.

E) Quinto principio epistemológico de evidencia: si S cree, sin motivo de duda, que recuerda que percibió que algo era F, entonces está fuera de toda duda razonable para S que él recuerda  que percibió que algo era F (donde F puede sustituirse por cualquier predicado que connote una característica sensible).

F) Sexto principio epistemológico de evidencia: si S cree, sin motivo de duda, que recuerda ser F, entonces está fuera de toda duda razonable para S que él recuerda que era F (donde F puede reemplazarse por cualquier expresión que presente una descripción de un estado autopresente).

Respecto del pasado inmediato, lo que recordamos de este modo, o pensamos que recordamos, resulta ser algo evidente para nosotros.

Pero nuestros principios todavía no nos permiten decir que a S le es evidente que un gato está en el tejado.

8. Confirmación y concordancia

Como todo lo que es evidente es razonable, y todo lo razonable aceptable, podemos aplicar el concepto de confirmación así:

G) Séptimo principio epistemológico de evidencia: Si la conjunción e de todas esas proposiciones, tal que e es aceptable para S en t, tiende a confirmar h, entonces h tiene alguna presunción a su favor para S en t.

La clase de proposiciones que por este principio se alcanza es mucho más amplia que el contenido de memoria o percepción.

A es un grupo de proposiciones concordantes =def A es un grupo de dos o más proposiciones cada una de las cuales es tal que la conjunción de todas las demás tiende a confirmarla y es lógicamente independiente de ella.

H) Octavo principio epistemológico de evidencia: Cualquier grupo de proposiciones concordantes, cada una de las cuales tiene una presunción a su favor para S, es tal que cada uno de sus miembros está fuera de toda duda razonable para S.

Esto es un Castillo de Naipes (Meinong) (apoyo mutuo).  Funciona con lo del gato.

I) Noveno principio epistemológico de evidencia: si S cree, sin motivo de duda, que percibe que algo es F, y si la proposición de que algo es F es miembro de una clase de proposiciones concordantes, cada una de las cuales está fuera de toda duda razonable para S, entonces le es evidente a S que él percibe que algo es F. (super audacidad!)

9. Conclusión

Este ha sido sólo el comienzo de una teoría de la evidencia. Recordando los principios generales que hemos formulado, podemos ahora advertir el modo como aquí se ejemplifican las tres fases de la justificación:

Toda proposición de la que tenemos motivos para creer se justifica, en parte, a causa de su relación con lo inmediatamente evidente.

La referencia a la concordancia en los dos últimos principios revela la importancia del mutuo apoyo, que en parte proporcionan las relaciones lógicas que ciertas proposiciones mantienen entre sí.

Algunas proposiciones son tales que, por su naturaleza, tienden a proporcionar una justificación de las proposiciones sobre las que uno piensa que percibe o recuerda.

Parece que "justificación" = "evidencia".